Piura atraviesa una transformación demográfica sin precedentes, pero su expansión no es sinónimo de progreso.
Por Edsmilda Martínez Hidalgo. 27 abril, 2026. Publicado en diario Correo, el 25 de abril de 2026Nuestra ciudad crece de forma acelerada bajo un modelo de ocupación que prioriza la inmediatez sobre la sostenibilidad.
La evidencia es clara. Gran parte del suelo urbano reciente se ha consolidado desde la informalidad, configurando una urbe dispersa, costosa de gestionar y vulnerable ante su entorno.
La ausencia de una planificación territorial efectiva está fragmentando el territorio, y aunque existen instrumentos de gestión estos no logran conducir el crecimiento real ni definir con precisión el uso del suelo.
Como resultado, se consolidan periferias desarticuladas, con acceso limitado a servicios básicos, lo que incrementa los costos de infraestructura y condiciona la calidad de vida. Hoy, la ubicación de una vivienda en el tejido urbano define drásticamente el nivel de exposición a riesgos y el acceso real a oportunidades de desarrollo.
Ante este escenario, el ordenamiento debe consolidarse como el motor de una ciudad integrada que supere el modelo de piezas aisladas. Es fundamental transitar hacia una organización que optimice el territorio y proyecte barrios conectados mediante infraestructuras eficientes.
Solo a través de una planificación con visión de desarrollo será posible transformar esa fragmentación en un sistema urbano continuo, seguro y funcional para todos. Planificar adecuadamente marca la diferencia entre una ciudad que sobrevive y una que prospera.
Un territorio ordenado permite proyectar una Piura más equitativa, donde el crecimiento genere bienestar y garantice condiciones de vida dignas para todos.








